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Tu coach multideporte

Si entrenas fuerza y corres, o sales en bici, o juegas al pádel los martes, lo normal es llevarlo en dos o tres sitios que no se hablan. Cada uno hace bien lo suyo. Ninguno sabe lo que hizo el otro.

Lo que pasa cuando nadie ve la semana entera

Un plan te pide series en pista el día después de una sesión pesada de pierna. Otro te sube el peso de la sentadilla la mañana después de la tirada larga. El pádel del martes no cuenta en ninguno. No es mala suerte: cada plan cree que eres solo suyo.

El precio se paga despacio. Llegas cansado a las sesiones que importan, el progreso se frena en las dos cosas a la vez, y las semanas que se apilan sin que nadie las mire son las que acaban en molestia.

Una sola cuenta de carga

En Talantah todo lo que haces entra en la misma cuenta: el gimnasio, la carrera, la bici, la clase dirigida, el pádel. Cada sesión pesa lo que duró por lo dura que fue: tu esfuerzo del 1 al 10 por los minutos. Con esa cuenta, el coach ve si esta semana vas muy por encima de lo que vienes haciendo, y frena antes del pico, no después.

Un número solo no basta, así que mira también qué carga cada cosa. La pierna la cargan a la vez la sentadilla, la bici y la carrera; el impacto, solo la carrera. Por eso quien viene de mucha bici y empieza a correr no empieza por el volumen que aguantaría su forma, sino por el que aguantan sus tendones.

Una semana pensada como una sola semana

Con todo a la vista, la semana se ordena con unas pocas reglas:

  1. 1La sesión que más te importa, primero y con el cuerpo fresco.
  2. 2Al menos 48 horas entre una sesión pesada de pierna y las series de carrera.
  3. 3Después de un día duro, uno suave, y los días fáciles, fáciles de verdad.
  4. 4Si un día toca fuerza y cardio suave, primero la fuerza.
  5. 5El 80/20 cuenta la semana entera: dos sesiones intensas de cada diez entre carrera y bici, no dos de cada deporte.

Cada sesión llega con su porqué escrito, para que sepas qué pinta en tu semana.

Y cuando la semana se tuerce

Una sesión que no sale o más cansancio del previsto: el coach te propone reajustar lo que queda de semana —aligerar, cambiar un ejercicio, recolocar lo que no se hizo— y tú decides si lo aceptas. Lo que ya hiciste no se toca, y si el cambio que haría falta es grande, no lo parchea: replantea el bloque. Un viaje o una lesión: se lo dices y el plan se ajusta.

Un método escrito, que no cambia de opinión

Estas reglas no se improvisan cada lunes: están escritas, y el coach decide dentro de ellas. Tus ritmos, tus zonas y tus pesos se calculan; no se inventan. El coach pone el orden y la explicación.

Lo que no hace

No te compara con nadie ni te da medallas. No diagnostica ni trata lesiones, ni sustituye a un profesional de la salud. Y no decide por ti: propone, y la última palabra es tuya.

Está en fase de invitación y es gratis mientras dure.

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